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El incontenible progreso de la tecnología médica; la evolución del conocimiento acerca de las patologías en diagnósticos y tratamientos; el evidente crecimiento del cariño de sus dueños, el mayor gasto en su cuidado y bienestar; y el desarrollo de un mercado compuesto por un sinnúmero de productos y servicios que se advierten a simple vista hizo que se produjera un desacople entre lo que la medicina veterinaria podía ofrecer y lo que realmente se brindaba en Paraná.
Con 60 veterinarias montadas en la ciudad, los servicios se caracterizaban por una prestación básica --muchas de ellas sostenidas por el pet shop-- con algunos adicionales como higiene y belleza, y afianzadas en la clínica general.
De allí que cuatro socios decidieron realizar una importante inversión que tiene como norte complementarse con el veterinario y ayudarlo en la prestación de su servicio, como así también generar un ámbito con prestaciones de alta complejidad que brinde más certezas a diagnósticos de perros y gatos, cuando su salud se vea acechada por alguna afección.
Dos veterinarios, un distribuidor de insumos para la actividad y un contador pensaron hace más de un año en la posibilidad de instalar un centro de derivación veterinaria, y cuando finalmente lo hicieron prevalecieron los conceptos de calidad e innovación, posicionándose como un espacio que contiene e interviene para tranquilidad del veterinario y el paciente.
CONCEPTO. “Esto es algo distinto a una veterinaria. Aquí no hay venta de nada, no se corta el pelo, no se vacuna, no se baña a los animales. Es una clínica dirigida al veterinario, complementándose con el profesional que muchas veces no tiene la infraestructura o las condiciones necesarias, y podría considerarse una clínica de alta complejidad para mascotas, sin pecar de soberbios. La idea es que los veterinarios deriven cuando deben hacer una determinada cirugía donde se necesita dos o tres personas y en su consultorio no lo pueda hacer. Puede venir él y hacerla acá o bien derivarla para que la realicen los profesionales del centro de derivación”, asegura Pablo Etienot.
Este servicio tiene un costo similar que en una veterinaria, y una vez finalizada la intervención profesional, la mascotas vuelven con su veterinario de cabecera, sin que se interrumpa la relación médica.
“Nosotros le brindamos un servicio al veterinario para que él brinde a su vez un mejor servicio”, dice el profesional.
El lugar es muy limpio, bien señalizado, con compartimentos funcionales y con la garantía profesional que brinda el conocimiento médico y tecnología como rayos X, laboratorios, caniles y gatiles especiales por si la mascota debe quedar internada horas o días si el cuadro clínico es complejo y mucho más, tanto que hay un auditorium para charlas y seminarios.
“Puede pasar que el paciente llegue al Centro de Derivación Veterinaria un sábado a la noche y su veterinario no esté atendiendo, y aquí funcionamos las 24 horas del día los 365 días del año”, describe Leonardo Tomás, uno de los encargados de la administración del complejo.
Aseguran los responsables que lejos está en la idea competir con el veterinario. Por el contrario, al punto que sólo ofrecen traslado de animales en horario nocturno cuando el profesional de cabecera no puede hacerlo.
El veterinario puede traer el animal, participar de la intervención, presenciarla o alquilar el quirófano para realizarla él mismo.
En síntesis, la oferta reside en el tiempo, el espacio, la tecnología y la tranquilidad de una atención y contención profesional de excelencia.
Y aunque parezca extraño, el cliente sólo pagará lo mismo por la atención o consulta como lo haría con su veterinario habitual.
ORIGINAL SERVICIO. Además, los dueños del establecimiento están pensando en algo muy singular para el futuro: para una segunda etapa están diseñados dormitorios para que los dueños de las mascotas que llegan del interior de la provincia se queden a dormir.
El Centro de Derivación Veterinaria posee un profesional toda la noche, y se destaca en el servicio el diseño de caniles y gatiles donde los perros y gatos quedan alojados de acuerdo a su dolencia y necesidad, y están diseñados no con formato de jaulas, sino en espacios especiales, con desagües que los hacen más fáciles de limpiar y permiten mejor control.
“Como veterinarios, sabemos que lo que brindábamos diez años atrás hoy ya no sirve. Esa práctica ha quedado obsoleta. Hay que dar un servicio acorde a los tiempos. Hoy no se puede morir un animal porque no le hice un buen análisis con placa o rayos. No se puede operar a ciegas por no tener estos elementos. Hoy, antes de llegar a una cirugía, se necesita la información lo más detallada posible para evitar cualquier riesgo”, concluye Pablo Etienot.
Principales servicios
- Consultas las 24 horas.
- Urgencias.
- Cirugías normales, de rutina o complejas.
- Cirugías que requieren el uso de anestesistas con intervenciones en riesgo o problemas cardiológicos.
- Tres salas de internación: Internación general; internación de animales infecciosos; e internación especial para gatos.
- Horarios de visitas en forma ordenada.
- Interconsultas con especialistas de Rosario, Córdoba y Buenos Aires, para que los veterinarios puedan derivar especializaciones, (por ejemplo problemas de piel).
- Ecógrafo.
- Aparatología de rayos X.
- Anestesia inhalatoria (única en Paraná).
- Auditorium para profesionales.
- Está prevista en una segunda etapa inaugurar dormitorios para dueños.
- Capacidad para atender a 36 animales en forma simultánea.
Más información
Responsables comerciales y de gestión del Centro de Derivación Veterinaria: Alfredo Fugás y Leonardo Tomás. Responsables técnicos: María Florencia Zanussi, Julio Calderón y Pablo Etienot. La clínica está ubicada en Rondeau 823.
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