“Mamá, quiero”: cada día los hijos tienen una lista interminable de cosas que desean o creen que desean. Si bien el consumismo en los niños es una cuestión antigua, lo que sí es cierto es que los estímulos para generar necesidades son cada vez más
Es conveniente no usar el dinero como premio o castigo
Entre estos estímulos basta con mencionar la TV y su programación infantil en continuado de dibujito tras dibujito sólo interrumpida por la pauta publicitaria. Pero lo más importante es la coherencia pautas y actitudes que los padres tengan en el manejo del dinero entre ellosmismos, en la familia y con sus hijos. Por ejemplo, es bueno explicar: “Este mes no podemos porque pagamos mucho de luz o de impuestos o de cuota de colegios, uniformes, ropa, etcétera”. La verdad a la hora de las explicaciones es muy tranquilizadora para lograr comprensión en los pequeños consumistas.
Un niño de casi 4 años sabe que necesita dinero para comprarse lo que quiere, por eso es común escucharlo decir frases como estas cada vez que uno le niega algo con el argumento de no tener plata: “Vamos al cajero…” o “usá la tarjeta de plástico”, como si la cuestión empezara y terminara ahí.
Se recomienda a los padres dar a sus hijos un monto por día (que puede ser de 1 peso para los más chiquitos) o semanalmente según la edad con algún objetivo que podría ser tan sencillo como comprar sus golosinas o figuritas preferidas o, simplemente, aprender a ahorrar.
El manejo del dinero les permite ir ganando autonomía y jerarquizar sus prioridades a la hora de elegir. Incluso a los chicos más dependientes les sirve para ganar más confianza en ellos mismos, al tener la responsabilidad de no perderlo o recordar la compra que harán con él. De paso, también los ayuda a entender la diferencia de precios entre las cosas que ellos piden.
Consejos útiles Hay que evitar las manipulaciones con dinero que muchos adultos ejercen como un intento de control afectivo, del tipo “si te portas mal no te compro…” (quién no lo hizo alguna vez, y más de una también), “si me das un beso te regalo plata” o “te pago si ponés la mesa”.
Todos estos ejemplos provocan confusión entre el lugar que ocupa el afecto y el dinero. Así muchos chicos pueden llegar a no sentirse reconocidos o queridos si no se les compra o se les da plata.
Es conveniente no usar el dinero como premio o castigo. Hay que buscar otras formas de estímulo o penitencia.
Dra. Claudia Amburgo de Rabinovich Departamento de Niños y Adolescentes de la APA (Asociación Psicoanalítica Argentina), especialista en Niños y Adolescentes
Fuente: Infobae
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