En Chajarí usan plástico viejo para hacer hormigón base
En la planta de Residuos Tecnológicos realizaron diferentes pruebas con un material que ya no puede ser reciclado. Los resultados fueron positivos y esperan utilizar la mezcla en futuras obras públicas.
Trabajadores. Tres personas se encargan de hacer el trabajo
En la planta de residuos tecnológicos de Chajarí se realizaron pruebas de hormigón base con un material obtenido al triturar plástico que ya no puede ser reciclado. Los resultados positivos alientan la búsqueda de nuevas alternativas ecológicas.
Computadoras obsoletas, artefactos electrodomésticos que ya no funcionan, ventiladores y secadores de pelo que no andan, televisores que ya no tienen qué mostrar, teléfonos celulares y equipos musicales que yacen en cajones de manzanas de algún garaje; todos cumplen una nueva función en esta planta.
Martín Robalo, director de Servicios Públicos de la Municipalidad de Chajarí: "Los plásticos que tienen los residuos tecnológicos por lo general son de color negro. No es por una cuestión estética, sino porque cumplió el ciclo y ya no puede volver a reciclarse. Incorporamos dentro del sector una moledora de plástico que disminuye el volumen. Este material, es muy probable, lo vamos a empezar a desarrollar en hormigón base".
A su vez Robalo explicó: "Hicimos algunas pruebas con 50% de arena y la otra mitad de este material, en vez de utilizar piedras, y la verdad que funcionó muy bien".
Pasos y comercialización Primero se desmantelan las carcasas, se recupera el cableado y se separan los metales que pueden ser comercializados. Luego se desarman los artefactos que tienen pequeñas partículas y pueden ser más peligrosas por llegar a tener elementos como el plomo.
Una plaqueta de computadora, por ejemplo, tiene microelementos que se separan por tipo y por numeración. Por último, en un sector de la planta se clasifican y se guardan para ser reutilizados. "Si bien aún no hemos explotado la comercialización del material recuperado creemos que lo vamos a ir logrando. Tenemos un depósito organizado con la intención de poder volver a meterlo en el mercado", dijo Robalo.
Hormigón base Con esta máquina trituradora de plástico, la carcasa de un televisor de 21 pulgadas queda reducida a un puñado en la mano. "Cuando empezamos nos encontramos con que el producto obtenido era importante y surgió la idea de aplicarlo al hormigón base". Después de realizar pruebas de laboratorio fue aplicado en algunas veredas. Incluso, la vereda de entrada a la planta está hecha con ese plástico. "Es reutilizar el material y cerrar el ciclo de un residuo", concluyó Robalo.
Datos Actualmente trabajan en toda la planta 89 personas. Entre ellas están los que desarrollan biodiesel, los que trabajan en la fabricación de aceites y tres son los encargados de los residuos tecnológicos. La gran mayoría de los trabajadores están concentrados en la planta de tratamientos de residuos domiciliarios y en la recolección de basura en la ciudad.
La planta de reciclado está ubicada a un kilómetro del radio urbano, al nordeste de la ciudad, en un predio que pertenece a la Municipalidad y ocupa una superficie total de dos hectáreas y media. A su vez, en el predio, se ha implementado un vivero que sirve a la ciudad.
Desde hace cuatro años la ciudad no tiene basural a cielo abierto El 9 de julio de 2003 fue inaugurada la Planta de Tratamiento de Residuos Sólidos Urbanos de Chajarí. Su objetivo inicial fue lograr erradicar de la ciudad el basural a cielo abierto. Esto se logró durante 2007.
Todos los residuos diarios de la localidad son tratados en esta planta, que avanzó e incorporó nuevas funciones y diferentes desarrollos medioambientales con el correr del tiempo. Actualmente se produce en ella biodiesel y aceites vegetales a través de semillas.
En agosto de 2011 se logró constituir la Planta de Residuos Tecnológicos, como una de las nuevas funciones que se desarrollan en el predio.
Con los vecinos Martín Robalo, director de Servicios Públicos de la Municipalidad de Chajarí: "En un principio todos los residuos estaban a cielo abierto. Hemos tratado una cantidad importante durante los últimos ocho años y hoy no queda casi nada".
A su vez, se trabaja en forma permanente con los vecinos. Hay escuelas que visitan la planta e incluso desde otros municipios de la provincia. "Se le abrió la puerta a la comunidad para que a partir de esto cada vecino se acerque y traiga su propio residuo tecnológico", dijo Robalo.
Todo el residuo que es generado en Chajarí se trabaja en la planta y la ciudad logró no tener volcadero a cielo abierto. "Por supuesto que sin el acompañamiento del vecino no podemos ir para adelante", sostuvo Robalo. Desde el municipio rescatan la creación de puestos de trabajo que la planta ha generado y la salud y la calidad de vida se inscriben dentro de esos objetivos planteados desde un comienzo, junto con la planificación y un trabajo cultural y educativo en toda la comunidad.